La glándula tiroides es un órgano en forma de mariposa localizada en el compartimento central de cuello, debajo del cartílago tiroides y anterior a la tráquea. Su función principal es regular el metabolismo del cuerpo y regular la sensibilidad a otras hormonas.

 

 

 

 

 

El nódulo tiroideo es un motivo habitual de consulta porque es una entidad clínica frecuente, con una prevalencia de nódulos palpables del 4-7% de la población, especialmente en las mujeres jóvenes, en personas de edad avanzada y en zonas con yodo-deficiencia, que se puede diagnosticar de forma casual en la exploración física o ser referido por el paciente, o de manera incidental tras una prueba de imagen realizada por otro motivo.

Pueden aparecer por diferentes causas, la mayoría de ellas benignas, pero debemos descartar la presencia de un carcinoma de tiroides que ocurre entre el 7-15% de los casos, dependiendo de la edad, el sexo, los antecedentes de radiación en la infancia, antecedentes familiares y otros factores.

 

La primera aproximación diagnóstica se debe realizar mediante la historia clínica, un análisis de función tiroidea y la realización de una ecografía cervical. Con estos datos, podemos ya decidir el siguiente paso que es la indicación, o no, de realizar una punción aspiración con aguja fina, que es la técnica de elección para el estudio del nódulo tiroideo. Con el resultado citológico, podemos estratificar el riesgo de malignidad del nódulo, para un adecuado abordaje terapéutico.